Vivir una experiencia

“La conduciré al desierto y le hablaré al corazón” (Os 2,16)

El silencio, la soledad, la paz interior ayudan a descubrir la belleza de la vocación a la vida monástica. Ciertamente en nuestros tiempos no se puede ir lejos, a los  desiertos como en pasado, para poder escuchar la voz de Dios, y es por ésto que nuestro Monasterio abre sus puertas a aquellas almas que deseando escuchar su voz, lo hacen con corazón recto y sicero.

Está en la libertad de cada jóven, que toca a las puertas de nuestro Monasterio que invitamos y queremos se sumerjan en esta atmósfera de tranquilidad este tiempo precioso de discernimiento y decisión, para emprender el camino de la formación monástica. En la intimidad de la Clausura Dios habla mediante su palabra, con la escucha del corazón y en la abertura de la mente a esta vida que enamora a quien verdaderamente Lo busca con todo el corazón.

Y es por esto que nuestra Comunidad invita a las jóvenes que sienten una pequeña inquietud  y que se interesan por la vida monástica de clausura, a vivir algunos dias de intima comunión con Dios para encontrar la propia realización y puedan donarse enteramente a Aquél que no ha antepuesto nada a nosotros porque sabemos que es viviendo esta experiencia, que se puede discernir el camino a seguir, para que puedan responder con amor y en la alegría del corazón.

«VENID Y VED»